Fundación La Tortuga continúa estudio de poblaciones de tortugas marinas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En términos de investigación científica, el 2009 ha sido un período muy satisfactorio para Fundación La Tortuga. Durante este año se ha continuado con el estudio de poblaciones de tortugas marinas en la isla La Tortuga, segmento del proyecto de caracterización biológica y oceanográfica que la institución lleva a cabo, desde inicios del 2008, en esta dependencia federal. En este importante reservorio se han aumentado considerablemente los datos que se conocían sobre la actividad de los quelonios, haciendo cada vez más precisas, las determinaciones sobre la biodiversidad de este paraíso natural.

El estudio de las ancestrales tortugas marinas incluye censos en sus zonas de alimentación y playas de anidación, así como el registro de restos y rastros que denotan abuso hacia la especie. Adicionalmente, recientemente se comenzó a emplear un nuevo procedimiento que consiste en la captura in situ de ejemplares para conocer la distribución espacial de cada especie.

   

Para el primer semestre de 2009, en el estudio, comandado por el especialista Pedro Vernet, se llegaron a contabilizar más de 50 nidos de quelonios. La especie con más actividad de anidación fue la tortuga cardón (Dermochelys coriacea), 50%, seguida de la carey (Eretmochelys imbricata), 42% y el caguamo, (Caretta caretta), 2%.

 

Por su parte, los problemas de conservación no parecen cesar debido a la inconsciencia de algunas poblaciones de pescadores que cazan las tortugas para comercializar su carne y caparazón. De igual manera, saquean nidos sin considerar que, por condiciones naturales, existen estimaciones que establecen que de cada mil tortuguillos, sólo dos llegan a alcanzar la talla reproductiva. Para el primer semestre de 2009, se registraron más de 70 restos de tortugas marinas enterradas o escondidas, muy probablemente por los habitantes ocasionales de la isla. Los ejemplares más comunes correspondieron a la especie carey, con el 61,64% de los casos. Lamentablemente, la mayoría de los especímenes sacrificados no habían llegado a la edad adulta, por tanto, no tuvieron oportunidad de reproducirse para postergar la especie.

  

Justamente las playas más utilizadas para el desove por las tortugas, son aquellas que reciben más visitantes, por lo que cada persona que asiste a esta dependencia federal debe servir de vigilante ambiental y denunciar cualquier irregularidad ante las autoridades. Debe velar porque su persona y el resto del grupo que la acompaña no altere la ecología y perturbe la fauna marina que enriquece la isla y sus cayos, con desechos sólidos mal ubicados, alto volumen de música, exceso de luces en las embarcaciones y por supuesto, adquiriendo ilegalmente animales silvestres y en peligro de extinción.

Somos parte de la naturaleza, no sus dueños.

Copyright © 2005-2009 Fundación La Tortuga

Conozca más sobre esta celebración mundial, Pulse Aquí