Se evidencian actividades ilegales de captura de tortugas marinas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aunque las tortugas marinas, sus crías y sus huevos, tienen diversos depredadores naturales en el ambiente marino, es la acción humana la que mayormente ha colocado a esta especie en peligro de extinción. El hombre, ha capturado y explotado a las tortugas marinas durante miles de años para consumir y comerciar su carne, huevos, aceite, penes y caparazones, por lo que estas especies han pagado un muy alto precio durante los últimos 300 años (en el caso de la tortuga verde, hablamos de 100 millones de ejemplares).

A este dramático tema, podemos añadir la invasión y degradación que ha realizado el hombre, quién ha utilizando muchos de los hábitats naturales de estas especies para fines turísticos, urbanísticos e industriales, eliminando y obstruyendo la posibilidad de anidación de éstos reptiles, situación que ha diezmado las poblaciones de tortugas marinas en todo el mundo, llevándolas al borde de la extinción y con un panorama poco alentador. Sin embargo, diversas Organizaciones a nivel mundial, trabajan arduamente en la protección de estas especies y se han logrado acuerdos gubernamentales a nivel nacional e internacional, lo que ha colocado a las tortugas marinas cómo una especie protegida y de captura prohibida. A pesar de esto, a lo largo de nuestras costas e islas, las tortugas marinas son fuertemente impactadas por actividades furtivas de caza y pesca, con fines de consumo y comercio, y en muchos casos, la actividad esta basada en falsas tradiciones como la creencia de que son afrodisíacos o más alimenticios que otros. Esto, aunado a la manufactura de joyería y espuelas para gallos de pelea, producidos a partir del caparazón de la especie Carey, y a las capturas incidentales realizadas por barcos de pesca con redes de arrastre, pone a estas especies en una situación crítica de difícil repoblación.
De acuerdo a las investigaciones que está realizando Fundación La Tortuga en las costas venezolanas, específicamente en la Isla La Tortuga, isla que fue bautizada con este nombre en el año 1499 por Alonso de Ojeda en su viaje junto a Américo Vespucio, al haber observado la abundancia de éstos particulares reptiles marinos, y aunque en esta región insular, se desarrollan actividades económicas de pesca artesanal, que aprovechan los recursos por temporadas y la actividad turística es incipiente, se han evidenciado impactos de origen antrópico, que deben ser mitigados y controlados.

    

Fundación La Tortuga viene realizando desde hace varios años un esfuerzo, que incluye, entre otras actividades, el levantamiento de información científica y conservación integral de esta hermosa y en muchos aspectos desconocida isla venezolana, la segunda más grande después de la Isla de Margarita, y donde ha iniciado trabajos de evaluación de la situación actual de las poblaciones de tortugas marinas, especies ampliamente protegidas por las leyes de nuestro país.

De acuerdo a la información colectada por el equipo de especialistas conformado por científicos de Fundación La Tortuga (FLT) y del Grupo de Trabajo en Tortugas Marinas del Estado Nueva Esparta (GTTM-NE), indica que la Isla La Tortuga no escapa a esta actividad inescrupulosa, ya que se han evidenciado actividades ilegales de captura de por lo menos dos especies, a saber: la tortuga verde y la tortuga carey, ambas clasificadas en peligro de extinción en nuestro país y en peligro critico de extinción, respectivamente, a nivel mundial.
En las dos últimas expediciones realizadas durante los meses de mayo y julio del presente año, fueron observados un total de 18 restos de tortugas sacrificadas con menos de un año de antigüedad, lo que representa entre el 1% y el 10% del total de lo que se captura en realidad, ya que los pescadores, conocen las leyes y procuran deshacerse y esconder toda evidencia. De hecho, el 88,9% de estos restos, se encontraban escondidos entre la vegetación cercana a la costa. La especie mas afectada es la tortuga verde con el 77,78% del total de los restos observados, todos juveniles y subadultos, lo que indica que han sido capturados en sus áreas de alimentación, a diferencia de los careyes, que en su mayoría, hablamos del 75%, fueron animales en tallas reproductivas (adultos), que pudieron ser capturados tanto en el mar como en las playas durante el proceso de anidación.
 

   

 

Hasta el momento, el equipo de científicos que trabaja en el proyecto, a confirmado la presencia de tres de las cuatro especies reportadas en la literatura por Flores y Pritchard (Pritchard y Trebbau, 1984), y ha realizado un nuevo registro para la Isla de Dermochelys coriácea (cardón), (Vernet, 2007).
Cabe destacar que en el mundo, existen siete especies de tortugas marinas, de las cuales, cinco pueden ser observadas en las costas venezolanas y han sido reportadas para la Isla La Tortuga: Chelonia mydas (tortuga verde), Eretmochelys imbricata (carey), la Caretta caretta (caguamo), la Lepidochelys olivacea (Guaraguá o Golfita) y la Dermochelys coriácea (cardón) y cuatro de estas especies anidan en las playas de la isla.
Lo antes expuesto, evidencia la necesidad de iniciar planes urgentes, a fin de mantener un estricto control de los artes de pesca utilizados en la zona, así como la vigilancia y control para el debido respeto de las vedas y protección de las especies de captura prohibida.
Aunque el programa de caracterizaciones físico-naturales de las regiones costeras e insulares que desarrolla la Fundación La Tortuga y en el que están involucradas otras instituciones, de las que podemos destacar: al Grupo de Trabajo en Tortugas Marinas del Estado Nueva Esparta, la Universidad de Oriente, el Instituto Oceanográfico de Venezuela, la Universidad Simón Bolívar, la Fundación Caribe-Sur y la Cruz Roja Venezolana,  quienes en conjunto conforman un equipo multidisciplinario que abarca tortugas marinas, físico-química de aguas, biomasa y composición del fitoplancton, esponjas marinas, macroalgas, cetáceos, flora y fauna terrestre y marina, arqueología, caracterización socio-económica y evaluación biopsicosocial, identificación de las poblaciones terrestres y de los principales ecosistemas presentes, arrecifes coralinos, geología, geomorfología e hidrología, así cómo otras especialidades que se pudieran incorporar a medida que avanza el proyecto, cuya primera etapa se ha iniciado en la Isla La Tortuga, y considerando que, estos estudios arrojarán resultados concretos y completos en varios años, resalta la necesidad de acelerar la creación de la Estación de Investigaciones Marinas, Oceanográficas y Meteorológicas Isla La Tortuga, lo que nos permitirá in situ, aplicar los planes de manejo y control apropiados, educando y sensibilizando a los pescadores, pobladores temporales y visitantes, a fin de mitigar estos impactos y ayudando a lograr una mayor comprensión de los beneficios del desarrollo sustentable para las presentes y futuras generaciones, así cómo para la identificación de alternativas sustentables de aprovechamiento y estabilidad de los pobladores que realizan faenas de pesca y turismo en la zona.
La Fundación La Tortuga, ha elevado ante el poder ejecutivo y legislativo del estado venezolano, conjuntamente con la petición para la creación de una figura jurídica de protección integral, la necesidad de instalar en el plazo más breve posible, la Estación de Investigaciones Marinas, Oceanográficas y Meteorológicas Isla La Tortuga, la cual es indispensable realizar el adecuado control de tan importante región insular.
¿CUANDO FUE LA ULTIMA VEZ QUE VISTE UNA TORTUGA MARINA EN SU MEDIO NATURAL?
La Fundación La Tortuga te invita a incorporarte en las acciones necesarias para corregir esta situación. Si deseas ayudar en la conservación de estas y otras especies amenazadas y de los espacios insulares de nuestro país, evita comprar o consumir productos y sub productos de tortugas marinas y otras especies protegidas. Ponte en contacto cono nosotros:
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Recuerda: SOMOS PARTE DE LA NATURALEZA, NO SUS DUEÑOS

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