Aliados

Estación Científica

Isla la Tortuga
estación científica

Uno de nuestros principales proyectos enmarca la creación de un Centro de Investigaciones Marinas en la isla la Tortuga, que combine la investigación, protección, repoblación y educación ambiental, basado en esquemas flexibles e innovadores de financiamiento a fin de cumplir su compromiso con la naturaleza y lograr el manejo sustentable de este importante ecosistema marino. El mismo abarcará la investigación en el área de Biología Marina, así cómo acuicultivos con fines de repoblación, desarrollando una cuidadosa planeación biológica de la que deriven programas específicos científicamente fundamentados.

La Isla la Tortuga representa una importante extensión geográfica de nuestro territorio insular, ya que su superficie abarca unos 155 Km2. Cuenta con importantes arrecifes de coral, exuberantes áreas de manglar y extensas praderas de pastos marinos que soportan una rica biodiversidad. Muchos de estos ecosistemas están severamente afectados por el mal manejo que se ha hecho de ellos. Nuestra misión con éste Centro de Investigaciones Marinas, abarcará la protección  y estudio de  las especies que habitan en la Isla, especialmente de las más afectadas, protegiéndolas e implementando planes de repoblación que ayuden a mejorar y a recuperar este importante hábitat marino-insular. La presencia de un centro de investigación en la isla, ayudara a controlar y a minimizar el impacto que tiene la pesca indiscriminada, tanto artesanal como industrial, y ayudará en el cumplimiento de las leyes y acuerdos, tanto nacionales e internacionales, que rigen esta materia.

Sensibilidad Ambiental

Isla La Tortuga
sensibilidad ambiental

Producto de las experiencias recabadas durante más de cinco años de investigación científica continua, realizado por un equipo multidisciplinario de investigadores pertenecientes a Fundación La Tortuga, al Instituto Oceanográfico de Venezuela, a la Universidad de Oriente y al Grupo de Trabajo en Tortugas Marinas de Nueva Esparta, se han podido determinar las principales áreas de sensibilidad ambiental de la Isla la Tortuga.

Presencia de Formaciones geológicas:

Estas formaciones geológicas representan los principales exponentes del pleistoceno en Venezuela donde se encuentra expuesto el estratotipo de las Formaciones Punta Piedras, Cerro Gato y La Tortuga, de edad Pleistocena, que constituyen un gran interés geológico, ya que simbolizan la sección de referencia para todos aquellos estudios que traten sobre la evolución geológica de la región oriental del país durante el Cuaternario. (Consejo de Escuela de Geología, UCV, 2007).

Endemismo:

Uno de los aspectos más relevantes son las razas endémicas entre la avifauna (se encuentran  sólo en la isla), donde destacan la del perico cara sucia (Aratinga pertinax tortugensis), la reinita (Coereba flaveola ferryi), la paraulata (Mimus gilvus rostratus), el tordillo común (Tiaris bicolor tortugensis), y entre la vegetación, tenemos especies de ubicación restringida, como la Opuntia curassavica, Cactaceae endémica de la región caribeña y en Venezuela solo se localiza en la isla La Tortuga y en las adyacencias de la Guaira.

Nuevos registros y áreas de nidificación de aves:

En total se han identificado 23 especies de aves nuevas para la isla y sus cayos, lo que incrementa a 767 los registros de aves en el área: Sula sula,Sula dactylatra (Sulidae), Ardea alba, Ardea herodias, Nycticorax violaceus (Ardeidae), Charadrius wilsonia, Pluvialis squatarola, Pluvialis dominica (Charadriidae), Calidris pusilla, Calidris mauri, Calidris melanotos, Calidris himantopus, Calidris. alba, Calidris alpina, Catoptrophorus semipalmatus, Numenius phaeopus, Limnodromus griseus (Scolopacidae), Sterna fuscata, Sterna eurygnatha (Laridae), Falco peregrinus (Falconidae), Buteo albicaudatus (Accipitridae), Coccyzus americanus(Cuculidae) y Dendroica striata (Parulidae).

Once especies marino-costeras se reproducen en la isla y/o sus cayos: Pelecanus occidentalis (Pelecanidae), Haematopus palliatus (Haematopodidae), Himantopus mexicanus (Recurvirostridae), Charadrius wilsonia (Charadriidae), Larus atricilla, Sterna antillarum, Sterna dougalli, Sterna eurygnatha, Sterna hirundo, Sterna fuscata(Laridae). Las 4 últimas especies de gaviota se señalan por primera vez anidando en este ámbito insular. El Caracolero (Haematopus palliatus) constituye el primer registro de la especie anidando en una isla venezolana. Se ha computado un población de cerca de 1500 individuos de la Boba Marrón(Sula leucogaster).

Es de resaltar, que la isla posee humedales (lagunetas y charcas costeras) que son sitio de pernocta estacional de aves limícolas Charadriiformes (18 especies), provenientes de la región Neártica (Norteamérica) censadas durante su migración otoñal, que están protegidas por la Red Hemisférica de Aves Playeras, por lo que constituyen un patrimonio panamericano que debe preservarse.

Existen dos especies residentes de colibríes: el colibrí anteado (Leucippus fallax richmondi) y el tucusito rubí (Chrisolampis mosquitus), este último, uno de los colibríes más hermosos del país, los cuales ameritan estudios ecológicos y biogeográficos, dada la condición xerofítica de la isla, sin cursos de agua, lo que debe implicar una plasticidad adaptativa en estas especies que debe ser investigada.

Aves migratorias:

En total se inventariaron diez especies migratorias, nueve del Neártico, y una migratoria de las Antillas (Tyrannus dominicensis). El cuclillo americano (Coccyzus americanus), migratorio de Norteamérica, es un nuevo señalamiento para la isla. Vale resaltar que en la Isla La Tortuga, se presentan especies que están protegidas por organismos internacionales como es el caso del águila pescadora (Pandion halietus), una especie que anida en Norteamérica e inverna en Venezuela; hay avistamientos, al parecer ya confirmados, de anidación en algunos sitios en Venezuela. En una de las salidas de campo a la Isla, vimos un nido de rapaz, mas no se pudo ver de qué especie se trataba. Los playeros del orden Caradriformes, del cual se observaron dos especies: el playero coleador (Actitis macularia) y el tigui-tigui chico (Tringa flavipes), también están protegidos por la Red Hemisférica de Aves Playeras, de la cual Venezuela es signataria. Otro grupo interesante son los de la familia Parulidae, muchos de los cuales son migratorios de la región Neártica y pernoctan en islas venezolanas; por ejemplo, la reinita de characos (Seiurus noveboracensis) y miembros de género Dendroica.

Vegetación de la Isla La Tortuga:

El inventario realizado, en la zona sur, por Véliz y colaboradores (2005-2007), arrojó una ocurrencia de 57 especies distribuidas en 30 familias. Destacan las familias Euphorbiaceae, Cactaceae, Poaceae, Cyperaceae y Boraginaceae con más de tres representantes. Algunas especies tienen amplia localización y se desarrollan en más de una formación vegetal. Otras, tienen una localización mas restringida, como es el caso de Opuntia curassavica, especie endémica que se localiza en la parte sur, preferiblemente a la sombra de árboles y alejada del embate del viento y la aspersión marina. Estas especies, a pesar de las adversidades climáticas reinantes en la zona, particularmente la devastadora acción desecante y abrasiva de los fuertes vientos alisios y la escasa pluviosidad, han desarrollado una serie de adaptaciones que les permiten soportar este ambiente, hallándose que se encuentran en estado de floración y fructificación la mayor parte del año y que sirven de hábitat de diversas especies de la fauna silvestre presente en la isla.

Comunidades de manglar:

Una gran extensión del litoral sur de la isla la Tortuga, está colonizado por manglares, estos alcanzan su mayor tamaño en las zonas protegidas de la acción eólica y del oleaje, en el caso de estar expuestos a los vientos, estos son de bajo porte. Presentan una elevada producción de materia orgánica, que puede ser exportada a las áreas costeras adyacentes, aumentando la productividad costera (Silva y Espinoza, 1995).

En algunas áreas costeras de la zona sur de la isla, se observan manglares de la especie Rhizophora mangle de gran altura, lo que llama mucho la atención, debido a la falta de agua dulce en la isla. Es probable que haya alguna fuente subterránea de agua dulce, lo que podría favorecer el crecimiento destacado de estos árboles en particular.

La extensión más grande de manglares en la Isla La Tortuga, se ubica en el lado sur, desde Punta Oriental hasta Punta Arenas. Esta Formación vegetal está dominada por, el mangle rojo (Rhizophora mangle) y el mangle negro (Avicennia germinans). Las otras especies de manglar, el botoncillo (Conocarpus erectus) y (Laguncularia racemosa), suelen estratificarse detrás de los dos primeros, siguiendo la zonación característica del manglar. Estos dos últimos, no llegan a alcanzar porte alto y C. erectus, llegando a formar parte de las dunas arenosas y del bosque seco, en aquellos puntos donde el manglar hace ecotono con estas formaciones vegetales.

Este tipo de formación vegetal, juega un papel relevante en la fijación del substrato arenoso y la creación de nueva tierra, la nidificación de las aves acuáticas y la producción de alimento para las cadenas tróficas marinas; también sirve como criadero y hábitat de esponjas, moluscos, cangrejos, y una gran cantidad de invertebrados marinos, larvas y juveniles de peces, que completan su ciclo de vida en este medio.

Amplias zonas de dunas consolidadas por herbazales:

Estas playas presentan un ambiente marino costero caracterizado por ser un medio no estabilizado, asociado a un ecosistema litoral de alta sensibilidad ambiental, por lo que la dinámica litoral allí presente no debe ser alterada. Las playas se han formado por la acumulación de material coralino (corales muertos sujetos a un sustrato rocoso), arena, restos de conchas, moluscos y piedras (Steyermark et al. 1994). Las playas se incluyen dentro de la región fisiográfica insular y litoral, la cual se extiende entre los 0-100 m.s.n.m. (Huber y Alarcón,1988) abarcando todos los sistemas costeros insulares e incluye la vegetación costera propiamente dicha. En la Isla pueden estar localizadas como una franja arenosa de aproximadamente unos 5-6 m, o pueden estar asociadas a extensas dunas, en donde aumenta la riqueza florística. En estas distinguen los siguientes tipos de vegetación: herbazales halófilos (HH) y psamófilos (HS) y muchas veces están asociadas a arbustales xerófilos litorales y manglares.

Zonas de nidificación de tortugas marinas:

En la isla La Tortuga se han sido registradas poblaciones reproductoras de cuatro especies de tortugas marinas, estas son: el carey (Eretmochelys imbricada), la tortuga verde (Chelonia mydas), el caguamo (Caretta caretta) y el cardón (Dermochelys coriacea). Las dos primeras conforman poblaciones residentes con una estructura de edades completa, que se alimentan y desarrollan en el área, (Vernet, dpn). La tortuga verde y el caguamo han sido clasificadas en peligro de extinción, mientras que el cardón y el carey como en peligro critico de extinción (Rodríguez y Rojas, 2008; IUCN, 2003). La causa que ha llevado a este grupo que ha sobrevivido 110 millones de años (CIT, 2004) a esta situación en tan solo 500 años, son: la comercialización de la carne, huevos y caparazón, y la degradación con contaminantes, sobreexplotación y sobreutilización de sus hábitats naturales.

Las playas disponibles para la anidación en La Isla La Tortuga se definen en líneas generales por presentar características mixtas ideales como hábitat de puesta para todas las especies, sobre todo las playas de los cayos Herradura, Tortuguillos del Este y Oeste y del norte y este de la Isla. Las playas del sur de la Isla La Tortuga son más apropiadas para el carey y al oeste la playa disponible es una duna muy amplia, en apariencia ideal para las especies restantes.

Hasta ahora se ha observado actividad de anidación en 13 playas: Punta Rancho del Este, Punta Rancho del Oeste y Playa Caldera en el norte; Playa Larga del Este y los Mogotes en el este; Playa Los Cocos, Garambeo, Playa Zancudo, Playa Los Negros y Playa Sucia en el sur y Punta Arenas en el oeste. Así como en los cayos: Tortuguillo del este, Tortuguillo del Oeste, Cayo Herradura.

El patrón general de anidación en el tiempo se encuentra dominado por la tortuga carey, el cual se extiende por ocho meses (marzo-octubre), seguida por el cardón que presentó actividad en playas por siete meses (marzo-septiembre), ambas con su máxima actividad en los meses de abril y julio. Este periodo fue más reducido para la tortuga caguamo que anida entre los meses de mayo-noviembre, con el pico de actividad en julio. Los nidos de tortuga verde fueron observados entre marzo y agosto.

Las tortugas marinas utilizan ampliamente los espacios acuáticos de la Isla La Tortuga y su distribución dentro del área puede estar modulada por la disponibilidad de alimento, refugio y los impactos antrópicos que las afecten directamente, así como a la calidad de los ambientes que ellas utilizan. La tortuga verde está más ampliamente distribuida en las aguas de La Tortuga, mientras que los avistamientos de carey se concentran en los sectores sur y sur-este, con la excepción de los ejemplares observados en Los Palanquines. Las otras dos especies de tortugas presentes en el área de estudio, la tortuga caguamo y el cardón, no fueron vistas durante la “observaciones ocasionales” y los sondeos marinos. La falta de registros en el caso del caguamo, nos permite inferir que no existe una población residente. Por su parte, la tortuga cardón tiene hábitos principalmente pelágicos (Gulko y Ekert, 2003), por lo que a diferencia de las otras especies de tortugas marinas, no reside ni se alimenta en las zonas costeras e insulares, acercándose únicamente a las playas para la época de reproducción.

Estos eventos exigen que se implementen medidas específicas para evitar impactos en las playas usadas por las tortugas para anidar y los espacios donde ellas se alimentan y desarrollan.

Isla La Tortuga es una importante zona para la protección de de las tortugas marinas en nuestro país, pero para hacer efectiva esta protección hay que conservar y fomentar la recuperación de los hábitats de vida de estas especies amenazadas lo que incluye sobre todo las playas para la reproducción, praderas de fanerógamas y parches coralinos para su alimentación y desarrollo. De manera que es necesario dar una figura de protección que permita el desarrollo planificado de área en armonía con estas especies amenazadas y sobre todo permita los trabajos de mitigación de impactos y recuperación de estos ambientes marinos y marino-costeros amenazados.

Poríferos (esponjas marinas):

Las esponjas son importantes en la estructura de los ecosistemas acuáticos, en los que compiten frecuentemente por el espacio con corales, tunicados y briozoarios, entre otros. Además, representan un refugio para una gran cantidad de organismos dentro de los cuales se pueden citar a los poliquetos, crustáceos, moluscos, ofiuroideos, peces y otros organismos, como bacterias y algas fotosintéticas, que pueden vivir en asociación con las esponjas.

En la Isla la Tortuga, se ha observado una importante diversidad de esponjas marinas. Hasta los momentos, se han descrito 26 especies, de las cuales 23 son nuevos registros para la isla; 2 especies son nuevos registros para Venezuela, entre ellas Phorbas amaranthus. Además, hay un nuevo registro para el Atlántico Norte.

Como se puede apreciar, los ecosistemas arrecífales de la isla, presentan una cantidad apreciable de especies de poríferos que, en su gran mayoría, no habían sido reportados para la Tortuga. Es de vital importancia conservar y proteger estos ecosistemas, que seguramente albergan gran cantidad de especies aun por descubrir.

Praderas de fanerógamas marinas:

La isla La Tortuga y sus cayos, se encuentran prácticamente rodeados por praderas de las fanerógamas marinas Thalassia testudinum, Syringodium filiforme y Halodule wrightii. Estas praderas constituyen unidades ecológicas importantísimas y complejas que sirven de alimento y refugio a infinidad de especies marinas de interés comercial alimentario y conservación, sobre todo en etapas de desarrollo y reproducción o como áreas de vida y alimentación de comunidades de tortugas marinas y caracoles, como el botuto Strombus gigas, especie amenazada y protegida por regímenes especiales. A pesar de que en La tortuga aun existen amplias extensiones de estas praderas ya se ven afectadas, fraccionadas y disminuidas en toda su distribución. Uno de los enemigos de estas praderas son las embarcaciones que producen desgarramientos durante las maniobras de anclaje y zarpe. La utilización de boyas de amarre o atraque debería ser norma en este tipo de ambientes, como es el caso de Playa Caldera, Los Palanquines, Cayo Herradura, Los Tortuguillos, Punta Arenas y varias localidades del sur de la Isla La Tortuga.

Algas marinas (macroalgas):

En la Isla La Tortuga, se han efectuado algunos trabajos de carácter taxonómico sobre las algas marinas presentes en sus costas, destacando los trabajos de Taylor (1942), Hillis (1959), Silva (1960) y Gessner y Hammer (1967), en los que se realizan algunos inventarios en diversos puntos de la isla o se estudian algunos géneros de algas, los cuales suman un total de 72 especies distribuidas de la siguiente manera: 42 Rhodophyta, 16 Phaeophyta y 14 Chlorophyta.

A pesar de estos estudios, la diversidad de especies de algas marinas en la isla es mucho mayor, además, no se han efectuado estudios ecológicos de las comunidades algales. Actualmente, se están evaluando las comunidades de microalgas bentónicas de substratos rocosos en la Isla La Tortuga, mediante un levantamiento florístico, además de la determinación de algunos parámetros comunitarios.

En recientes investigaciones realizadas en la Isla La Tortuga (Incluidas Los Tortuguillos y Cayo Herradura), se han descrito un total de 82 especies de macroalgas distribuidas de la siguiente manera: 19 especies y 12 Géneros de Chlorophyta, 18 especies y 9 Géneros de Phaeophyta y 45 especies y 33 Géneros de Rhodophyta.

Las algas se encontraron en todos los biotopos disponibles en la isla, costas rocosas, fondos coralinos y arenosos, praderas de Thallassia testudinum y en raíces de Rhizophora mangle.

Arrecifes coralinos:

Las formaciones coralinas no forman verdaderas barreras arrecifales continuas, sino que se presentan en amplios parches aislados que en conjunto ocupan zonas muy amplias. Los corales más comunes alrededor de la Tortuga son: los orejones Acropora palmata y los cachos ‘e venao, A. cerviconis, también son frecuentes las especies Diploria strigosa, D. clivosa y Colpophyllia natans, el coral de fuego Millepora complanata, extensas praderas de M. alcicornis, algunos parches de Montastrea annularis y alguna formación aislada de: A. prolifer, otro coral relativamente común es Porites asteroides. La situación actual de estos fondos con corales de la isla La Tortuga, es que la mayoría, por no decir la casi totalidad de las formaciones de orejones y cachos é venao, están muertas, así sucede por ejemplo al sur de la punta Oriental y en toda la barrera arrecifal situada al norte del Tortuguillo este. En muchos casos las formaciones muertas de Acropora palmata están colonizadas por el coral de fuego Millepora complanata, que junto con M. alcicornis forman extensos parches en algunas zonas.

En buena parte se puede decir que la presión antrópica directa sobre estos fondos marinos son una razón para la muerte y lenta recuperación de los parches coralinos; anclaje de embarcaciones, actividades pesqueras de alto impacto, desechos sólidos y sobre todo los desechos organicos vertidos directamente al mar elevan la productividad facilitando el crecimiento de algas como Alimeda opuntia entre otras que colonizan y terminan por matar a los corales o evitar que nuevas colonias sean prosperas.

Otro aspecto importante a tomar en consideración es que los parches coralinos crean lagunas costeras de aguas someras, dispersas por toda la isla donde hay evidencia reciente, de ser zonas de cria de especies de tiburones y rayas, específicamente del tiburón limón Negaprion brevirostris (POEY,1868). Sobre las poblaciones de tiburones en general existen enormes presiones antrópicas por el alto valor comercial de sus aletas y es de esperar que se dicten medidas de protección antes que sea tarde. Proteger a sus juveniles y a las zonas donde se desarrollan y alimentan puede ayudar en gran medida a la recuperación de de estas especies.

Ecosistemas costeros (playas):

Las playas, presentan un ambiente marino costero caracterizado por ser un medio no estabilizado, asociado a un ecosistema litoral de alta sensibilidad ambiental, por lo que la dinámica litoral allí presente, no debe ser alterada. Estas playas se han formado por la acumulación de material coralino (corales muertos sujetos a un sustrato rocoso), arena, restos de conchas, moluscos y piedras (Steyermark et al. 1994). Las playas se incluyen dentro de la región fisiográfica insular y litoral, la cual se extiende entre los 0-100 m.s.n.m. (Huber y Alarcón, 1988) abarcando todos los sistemas costeros insulares, e incluye la vegetación costera propiamente dicha. En la Isla, pueden estar localizadas como una franja arenosa de aproximadamente unos 5-6 m, o pueden estar asociadas a extensas dunas, en donde aumenta la riqueza florística. En estas, se distinguen los siguientes tipos de vegetación: herbazales halófilos (HH) y psamófilos (HS) y muchas veces están asociadas a arbustales xerófilos litorales y manglares.

Salinas y áreas litorales inundables (Presencia de Artemia salina):

Detrás de las amplias zonas de dunas litorales ubicadas en el sector Punta Ranchos, así como en el sector de Los Mogotes, se ubican depresiones salinas de la cos­ta afectadas por las mareas y las inundaciones. En estas depresiones, es común divisar amplias zonas de quistes de Artemia salina, pequeño crustáceo que constituye la base de la cadena trófica.

Los quistes de Artemia salina, pueden ser confundidos con arena o sedimento, e inclusive la vegetación puede desarrollarse sobre ellos (Morales, 2007), pueden abarcar amplias extensiones tierra adentro, soportando condiciones adversas y eclosionar durante las altas mareas o en temporada de lluvias, sirviendo de alimento a juveniles de peces, moluscos, crustáceos y aves acuáticas.

Especies amenazadas por sobre pesca:

En la estrecha franja de aguas someras existente a todo lo largo de la costa sur y especialmente en la barrera arrecifal, a partir de la cual se inicia la brusca caída a grandes profundidades, domina la fauna ictiológica típica de este tipo de formaciones en todo el Caribe y son especialmente conspicuos: los loros, los sangradores, los pequeños meros, cunas y pargos. Sobre los fondos profundos se capturan dorados, petos, cabañas y peces vela. En la amplia plataforma septentrional, estos peces oceánicos están sustituidos por otros, como la barracuda y son abundantes algunas especies pelágicas como el Cataco, Selar crumenophthalmus. También se explota en éstas áreas someras la langosta y el Botuto, este último, prácticamente, agotado. En conjunto, la fauna marina es intermedia entre la típica de las islas oceánicas con gran desarrollo de arrecifes coralinos, y las de la plataforma afectada directamente por el fenómeno de surgencia costera. Así por ejemplo, en la Isla La Tortuga, ya no se encuentran los grandes cardúmenes de sardinas Sardinella aurita que son tan comunes entre la isla de Margarita y la costa continental. Actualmente se está explotando intensamente el tiburón para aprovechar sus aletas, ya que tienen una amplia demanda en el mercado nacional y asiático. Programas permanentes de vigilancia y control se hacen necesarios.

Grupos indígenas prehispánicos:

El sitio denominado Los Cumaneses y ubicado al sureste de la isla, ha sido interpretado como un campamento temporal de los grupos humanos prehispánicos portadores de la cerámica Saladoide. Este ha resultado ser uno de los sitios arqueológicos más antiguos en toda la costa venezolana y ha sido datado con radiocarbono a unos 200 años después de Cristo. En otras palabras, el sitio tiene al menos unos 1.800 años de antigüedad. No se descarta la presencia de otros campamentos de este tipo en la isla, por lo que actualmente estamos estableciendo el desarrollo de nuevas prospecciones arqueológicas de rutina alrededor de toda la isla.

Capacidad de carga:

El manejo de visitantes en la Isla La Tortuga, debe ser rigurosamente planificado antes de formular cualquier proyecto de desarrollo, por lo que estimamos que se debe crear una figura de protección integral, de manera de tratar de interferir, lo menos posible, los delicados ambientes naturales allí presentes y, a la vez, lograr que los visitantes tengan una experiencia de calidad y puedan satisfacer sus expectativas. Para eso es importante establecer la capacidad de carga de las visitas que los sitios destinados al uso público puedan soportar.

La determinación de la capacidad de carga turística, constituye una herramienta de planificación que permite obtener una aproximación a la intensidad de uso de las áreas destinadas al uso público, por lo que sustenta y requiere decisiones de manejo (Cifuentes 1992, Acevedo Ejzman, 1997). El cálculo, se hace a través de un proceso complejo en el que se deben considerar una serie de factores ecológicos, físicos, sociales, económicos y culturales (Moore, 1993).

En tal sentido, antes de definir las densidades poblacionales totales (población fija, flotante, turistas, etc.) que podría soportar este reservorio natural, deberá determinarse la capacidad de carga real y efectiva, considerando factores físicos, ecológicos, sociales, económicos y culturales. La capacidad de carga real y efectiva, deberá calcularse de manera tal, que el uso público no conlleve al deterioro de rasgos biológicos y ecológicos, como la anidación de tortugas marinas en las playas de la isla y lugares arqueológicos, cuya protección es un deber de todos.

Por otra parte, debido a que el grado de conexión (distribución y complementación) entre los diferentes ecosistemas naturales, hacen de la isla un sistema ambiental único, que no debe ser fragmentado, ya que tendría consecuencias impredecibles para la biodiversidad manifiesta en la isla y la evolución de sus especies, por lo que se recomienda que cualquier intervención, debe ser analizada minuciosamente.

Introducción de especies exóticas:

La Isla La Tortuga, es uno de los pocos ambientes prístinos que aún se encuentran en el país, sin embargo, inevitablemente, ya sea de forma accidental o histórica, existen evidencias de introducción de especies exóticas a la isla, como es el caso de los gatos que hoy son considerados como salvajes y los chivos, que no dejan de constituir una seria amenaza para la diversidad biológica presente en la isla.

En algunos países, la introducción de especies exóticas, ha sido la causa principal de extinción de especies silvestres, ya que amenazan los sistemas productivos y naturales, y pueden causar alteración de los sistemas ecológicos, homogeneización de la biota y extinciones, como así también problemas económicos, sanitarios y sociales significativos. Una vez liberadas al medio silvestre ejemplares de dichas especies exóticas, los daños producidos por ellas, son frecuentemente irreparables, resultando sumamente difícil y costosa, e incluso inviable, su erradicación.

Los problemas originados por la introducción de especies exóticas, han llegado a tal preocupación a nivel mundial, que motivaron la realización de una reunión internacional sobre este tema en el marco de las Naciones Unidas, generando un replanteo sobre la relación costo ambiental Vs. beneficio económico. Desde hace varias décadas, existe consenso en la comunidad científica mundial, que cualquier especie que se introduzca en una nueva región, sea ésta un microorganismo, una planta o un animal, tiene una probabilidad muy grande de transformarse en plaga para la vegetación, la fauna y en general, para las comunidades naturales o para el hombre, por lo que la introducción de especies exóticas debe manejarse con sumo cuidado y debe ser objeto de estudios minuciosos de evaluación de impacto ambiental específicos y consultados con verdaderos expertos, de tal manera de garantizar que no afectarán los sistemas naturales presentes en la zona insular.

 

Bibliografía
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Vegetación

Isla La Tortuga
vegetación

El inventario realizado, en la zona sur,  por Véliz y colaboradores (2005-2007), arrojó una ocurrencia de 63 especies distribuidas en 32 familias. Destacan las familias Euphorbiaceae, Cactaceae, Poaceae, Cyperaceae y Boraginaceae con más de tres representantes. Algunas especies tienen amplia localización y se desarrollan en más de una formación vegetal. Otras tienen una localización mas restringida, como es el caso de Opuntia curassavica, especie endémica que se localiza en la parte sur, preferiblemente a la sombra de árboles y alejada del embate del viento y al aspersión marina.

Los arbustales xerofilos (AX) constituyen la formación vegetal dominante y con la mayor diversidad florística. La vegetación es xeromorfa y está principalmente representada por especies armadas, caducifolias, leñosas y suculentas. Esta flora es típica de las zonas áridas y semiáridas del norte de Venezuela con una distribución casi paralela a lo largo del litoral Caribe. A nivel mundial, estas tierras son consideradas problemáti­cas y potencialmente vulnerables, que podrían llegar a ser apro­vechadas satisfactoriamente.

En esta formación están representados todos los biotipos presentes en la Isla. Entre estos destacan las especies leñosas que integran el biotipo de árboles-arbustos (LA) que generalmente no sobrepasan los 8 m de alto y las cactáceas columnares mayores de 4 m de alto. Las hierbas (H) por lo general se desarrollan durante la época de lluvias y cumplen su ciclo durante esa época permaneciendo como  semillas durante la época seca, lo que hace que la diversidad florística de la Isla  varíe periódicamente. Destacan también las trepadoras-rastreras (HT) anuales o perennes, generalmente con zarcillos, leñosas o herbáceas; también son comunes las formas arbustivas o frútices (HP) le­ñosas en la base, en su mayoría perennes.

En estos bosques, se definen hasta tres estratos. En la zona Sur hacia el interior la vegetación alcanza alturas considerables y pareciera en esta zona estar menos afectadas por la acción eólica. Es probable que en esta zona exista una mayor disponibilidad de nutrientes, en vista de la biomasa vegetal que sostiene y el ciclaje de nutrientes en esta área sea más efectivo. Los árbo­les que integran esta comunidad no son pequeños y crecen agrupados, con un estrato herbáceo regular y algunas trepadoras.

Estas especies han desarrollado una serie de adaptaciones que les permiten soportar las adversidades climáticas reinantes en la zona, particularmente la devastadora acción desecante y abrasiva de los fuertes vientos alisios y la escasa pluviosidad. Entre estas adaptaciones destaca el desarro­llo de un sistema radical axonomorfo profundo o una in­trincada red superficial de raíces que les permiten aprove­char rápidamente las aguas de lluvias. Las hojas tienen gruesas cutículas gruesas, escasos estomas, muchas veces crípticos lo que les permite un uso eficiente de la escasa agua presente o almacenan agua, incrementando la relación superficie volumen, y modifican completamente las hojas en espinas. Otras especies reducen la transpiración eliminando el follaje (caducifolias), o escapando a la sequía en forma de semillas u otras estructuras de resistencia. Las especies de los bosques secos son comunes a la de otros bosques secos prestes en el litoral venezolano, destaca la ausencia de algunas especies comunes al litoral costero venezolano y la aparición de especies de ubicación restringida, como Opuntia curassavica, Cactaceae endémica de la región caribeña y en Venezuela solo se localiza en la isla La Tortuga y en las adyacencias de la Guaira (Soriano y Ruiz, 2003).

En forma resumida podemos afirmar que las familias de plantas vasculares predominantes son Euphorbiaceae, Cactaceae, Poaceae y Cyperaceae. La Fundación La Tortuga, continúa con los estudios concernientes a la reproducción y  establecimiento de las especies vegetales y su relación con la fauna.

Geología

Isla La Tortuga
geología

Las formaciones geológicas de la Isla La Tortuga, se caracterizan por estar claramente diferenciadas en la costa sur, donde pueden fácilmente identificarse un conjunto de margas fosilíferas de edad pliocena, que constituyen un testimonio  histórico de la diversidad biológica que ha habitado en el planeta desde entonces y que podrían considerarse como un registro técnico-científico importante, para determinar inclusive cómo ha evolucionado la diversidad biológica en un espacio cualquiera.

La superficie de la isla está conformada por tres terrazas escalonadas, la más alta presenta entre 45 y 50 m.s.n.m. La terraza I, corresponde al Miembro Punta Piedras (Formación Tortuga), la terraza II representa la Formación Cerro Gato, y la terraza III, corresponde a la unidad superior (más antigua) de la Formación Tortuga. El Miembro Punta Piedras constituye una franja estrecha situada en la línea de costa en el margen meridional de la isla.

A continuación se presenta una descripción de cada una de las terrazas que conforman la formación, según el Código Geológico de Venezuela (PDVSA, Intevep, 2005).

Terraza I. Formación Tortuga, miembro Punta Piedras:

Patrick (1959), designó con el nombre de Formación Tortuga, a todas las calizas coralinas que afloran en la Isla La Tortuga. Maloney y Macsotay (1967), dividieron la Formación Tortuga en dos partes: una que cubre las partes elevadas de la isla, con una altura de hasta 45 m., compuesta por calizas recristalizadas y que constituyen hasta el 90% de la superficie expuesta, y otra que forma una terraza de bajo nivel (13 m de elevación máximo), con un espesor de 7 m en sección incompleta y se encuentra a lo largo de la costa sur. Designaron la primera como "Formación Tortuga no diferenciada", y la segunda con el nombre de Miembro Punta Piedras, bien expuesto en el área llamada Punta Piedras o Punta de Garambeo, en la costa sur central de la isla. El Miembro Punta Piedras, que pertenece a la Formación Tortuga, consiste de calizas coralinas, parcialmente esparitizadas, muy fosilíferas, con un ambiente de sedimentación propio de un arrecife frangeante, y con facies diferenciadas de delante del arrecife, detrás de arrecife y facies de lagunal. El miembro descansa en discordancia paralela sobre la Formación Cerro Gato. Maloney y Macsotay (1967), mencionaron la identificación de 247 especies de macrofósiles, siendo las más características:

Corales: Acropora palmata, Acropora cervicornis, Dendrogira cylindrus,Montastrea cavernosa.
Gasterópodos: Pallacera guadalupensis, Strombus gigas.

La edad asignada, en base al estudio de los fósiles, es de Pleistoceno tardío (Código Geológico de Venezuela, 2005).

Terraza II. Formación Cerro Gato

Consideraciones históricas: Patrick (1959) identificó un conjunto de margas fosilíferas en la costa sur de la tortuga, y les asignó edad pliocena y su posible correlación con la Formación Cumaná. Bermúdez (1966), también las correlaciona con la Formación Cumaná. Maloney y Macsotay (1967), describen las capas de la Formación Cerro Gato, como margas con poco material detrítico, sin conglomerados, mientras que la Formación Cumaná, consiste principalmente de areniscas y conglomerados. En ambas formaciones se encuentran coquinas con Lyropecten arnoldi.

Localidad tipo: La sección tipo se encuentra en la línea de costa al sur de la isla, en una colina llamada Cerro Gato.

Descripción litológica: La Formación Cerro Gato es la segunda terraza en elevación que se encuentra en la Isla La Tortuga, con una altura de 34-36 m sobre el nivel del mar, situada entre la terraza I (Miembro Punta Piedras) y la terraza III, ambas de la Formación Tortuga. En una sección de 26 m de espesor en la localidad tipo, la base de la formación está cubierta por una caliza perteneciente al Miembro Punta Piedras (Pleistoceno superior) de la Formación Tortuga. Los primeros 11 m consisten de una marga de algas, de color marrón claro a crema, de grano medio a grueso, porosa, que meteoriza a gris claro. Por encima, con 2.5 m de espesor, las margas son de color rojo a rosado, de grano fino, bien cementadas, con materia orgánica y abundantes fragmentos de algas. Siguen unas margas fosilíferas, de 4 m de espesor y de color gris claro, con abundantes pelecípodos, incluyendo Lyropecten arnoldi. En las superficies expuestas la disolución por diagénesis ha alterado parcialmente los fósiles, preservándose, en estos casos, los moldes. Microscópicamente, la roca presenta abundantes fragmentos de conchas, foraminíferos miliólidos, algas y agregados, en una matriz de grano fino (micrita). En la parte superior de la unidad, que incluye 9 m de espesor, se encuentra una caliza bioclástica, con abundantes briozoarios, y fragmentos de conchas, espinas de equinoides, foraminíferos miliólidos, hidrozoarios y fragmentos de calcita. La sección termina con un intervalo margoso similar al anterior, pero menos fosilífero.

Espesor: El espesor total de la formación no es conocido, puesto que la base está cubierta por el Miembro Punta Piedras. En la sección tipo, donde se observa el mayor espesor, desde las calizas del Miembro Punta Piedras es de 26.6 m.

Extensión geográfica: La unidad se restringe a la sección tipo en la isla, y a afloramientos menores situados en la línea de costa en el noroeste de la misma.

Fósiles: Maloney y Macsotay (op. cit.) presentan una extensa lista de macrofósiles, la cual incluye corales como: Manicina aeronata, Colpophyllia sp, Tephanocoenia michelini, briozoarios no determinados.

Gasterópodos: Turritella margaritaza, Bulla sp.

Pelecípodos: Argopecten circularis, Spondylus americanus, Pecten cf., P. archon, Argopecten circularis caucanus, Lyropecten Arnoldo, L. nodosus, Placunanomia cubaguana, Ostre caboblanquensis, O. vespertina venezuelan.

Equinodermos: Encope micheli, Cassidulus falconensis, Clypeaster subdepressus.

Icnofósiles: Ophiomorpha cf., O. nodosa.

Microfauna: Amphistegina angulata, Globorotalia dutertrei, Orbulina universa, Totalia rosea, Textularia conica, etc.

Edad: Maloney y Macsotay (op. cit.) indican una probable edad Plioceno temprano, pero el estudio, de los foraminíferos planctónicos presentes indican una edad Pleistoceno (L.E.V. 1970).

Correlación: La correlación más estrecha es con la Formación Playa Grande de Cabo Blanco, Distrito Federal (Maloney y Macsotay, op. cit., L.E.V. 1970). También presenta semejanzas con la Formación Cumana (Patrick, 1959; Bermúdez, 1966; L.E.V. 1970). También es correlacionable con las terrazas marinas que Graf (1972) describe en la península de Macanao, con margas y calizas arenosas fosilíferas, con Lyropecten arnoldi, a las cuales se les asigna edades de Pleistoceno Temprano y Medio.

Paleoambientes: De acuerdo a Maloney y Macsotay (op. cit.), las margas de la parte inferior de la unidad indican condiciones de sedimentación lenta en aguas con un régimen de energía bajo a moderado, y profundidades entre 10 y 20 m. Las calizas bioclásticas y margas con un alto contenido de fósiles de la parte media con la presencia de Lyropecten, Argopecten, Spondylus, Periglypta, espinas de equinoides, briozoarios, etc., indican una sedimentación con un régimen de corrientes de mayor energía y un fondo marino duro.

Terraza III, Formación Tortuga

Consideraciones históricas: Patrick (1959) introdujo este nombre para designar y describir calizas coralinas pleistocenas expuestas en la Isla de La Tortuga. Bermúdez (1966) reprodujo la descripción original y añadió datos geográficos sobre la isla. Maloney y Macsotay (1967) distinguieron dos miembros en base a su grado de alteración diagenética y contenido fósil. Un miembro superior, sin nombre, compuesto, por calizas coralinas, fragmentos de pelecípodos, equinoides y foraminíferos, muy recristalizados, y uno inferior de calizas coralinas y calcarenitas con menor grado de recristalización, al que denominaron Miembro Punta Piedras. En el texto los autores se refieren a la Formación Tortuga y en los gráficos incluidos usan "La Tortuga".

Localidad tipo: Isla La Tortuga, Dependencias Federales. Macsotay (1967), designaron como localidad tipo de la formación, los afloramientos que se encuentran en la ensenada Garambeo, en la costa sur-central de la isla de La Tortuga. El Miembro Punta Piedras tiene su localidad tipo en la punta del mismo nombre en el extremo oriental de la ensenada Garambeo, entre el nivel del mar y los 10 m de altura. El miembro superior se encuentra entre 14 y 45 m de altura máxima hacia el centro de la isla. Macsotay y Moore (1974), designan como localidad tipo del miembro superior de la Formación Tortuga, el afloramiento de calizas expuestas a 330 m aproximadamente al norte de la ensenada de Boca de Palo.

Descripción litológica:Como se mencionó con anterioridad en la isla la Tortuga se encuentran dos formaciones, la Formación Cerro Gato y la Formación Tortuga, (Patrick, 1959, Bermúdez, 1966 y Maloney y Macsotay, 1967). En la posición fisiográfica de campo la Formación Cerro Gato, infrayace en su base a la unidad inferior de la Formación Tortuga (aún cuando esta unidad es más joven que la unidad superior de la misma formación) llamada Miembro Punta Piedras, mientras que el tope de la Formación Cerro Gato, infrayace a la unidad superior de la Formación Tortuga (ésta unidad no tiene nombre específico, y es más antigua que la unidad inferior o Miembro Punta Piedras). Por lo tanto, estratigráficamente de más antiguo a más joven se encuentran La Formación Cerro Gato - Formación Tortuga (unidad superior) - Formación Tortuga (unidad inferior o Miembro Punta Piedras). La Formación Tortuga consiste de calizas cristalinas, macizas porosas y compactas. De color crema a amarillo, en superficie fresca, meteorizando a gris. Suele conservar trazas de su estructura coralina original en forma de moldes. Forma superficies cársticas de difícil tránsito en la mayor parte de la isla. En la sección tipo, la unidad incluye calcarenita con estratificación cruzada de origen eólico. El miembro superior, más antiguo, se encuentra entre 14 y 45 m de altura sobre el nivel del mar, y está formado por caliza bioclástica porosa y de color crema, con un espesor de 2 m. A pesar del alto grado de recristalización, se reconocen fragmentos de corales, hidrozoarios, algas calcáreas, pelecípodos, foraminíferos y espinas de equinoides. Lo granos de mayor tamaño están incrustados por algas calcáreas y contiene granos detríticos dispersos de cuarzo, hornblenda, y plagioclasa en el tamaño de limo (González de Juana, et al., 1980). El miembro inferior con un grado bajo de recristalización, denominado Miembro Punta Piedras, se encuentra 10 m de altura, y se compone de calizas arrecifales con predominio de Acropora palmata, Acropora cervicornis, espículas de equinoides, algas calcáreas y cantos rodados angulares de calcita, en una matriz de calcita muy porosa de color blanco a crema.

Espesor: El miembro superior, más antiguo, de la Formación Tortuga tiene un espesor de 2 m (Maloney y Macsotay, 1967; L.E.V., 1970) y se encuentra entre 14 y 45 m de altura (González de Juana, et al., 1980). El miembro inferior, o Miembro Punta Piedras, tiene un espesor mínimo de 7 m y aflora de 0 a 12 m de altura (Maloney y Macsotay, 1967; Gonzalez de Juana, et al., 1980). Macsotay y Moore (1974), reportan que inmersiones efectuadas frente a los acantilados han permitido observar la unidad hasta la isóbata de 4 m. Según el L.E.V. (1970) los datos de espesores de la Formación Tortuga concuerdan con la gama de 8 a 20 m propuesta por Bermúdez (1966).

Extensión geográfica: La Formación Tortuga se restringe a la isla donde cubre aproximadamente el 90% de la superficie de la misma, donde se encuentran tres terrazas escalonadas, la más alta entre 45 y 50 m. La terraza 1 corresponde al Miembro Punta Piedras (Formación Tortuga), la terraza 2 representa la Formación Cerro Gato, y la terraza 3 corresponde a la unidad superior (más antigua) de la Formación Tortuga. El Miembro Punta Piedras constituye una franja estrecha situada en la línea de costa en el margen meridional de la isla.

Contactos: Según Maloney y Macsotay (1967) la unidad suprayace, con discordancia paralela, y localmente angular la Formación Cerro Gato del Plioceno. El L.E.V. (1970) en base estudios posteriores con foraminíferos planctónicos, indica una edad Pleistoceno para la Formación Cerro Gato.

Fósiles: La unidad se compone de calizas arrecifales con fragmentos de corales, pelecípodos, foraminíferos y espinas de equinoides. En el Miembro Punta Piedras se enumeran una larga lista de fósiles incluidos en tres facies diferentes: facies arrecifal, facies detrás de arrecife y facies de laguna. Entre los corales predomina:

Acropora palmata, Acropora cervicornis (González de Juana, et al., 1980), Dendrogyra cylindrus, Montastrea annularis,  Porites porites

Pelecípodos: Glycymeris undata, Codakia costata, Ostrea frons

Gasterópodos: Strombus gigas, Astrea phobia

Equinodermos: Cidaris tribuloides

En el miembro superior, más antiguo, situado entre 14 y 45 m se encuentran:
Montastrea cavernosa, Colpophyllian natans y grandes moluscos como Spondylus sp. y Strombus gigas (Maloney y Macsotay, 1967).

Edad: Maloney y Macsotay (1967) presentan una larga lista de fósiles del Miembro Punta Piedras y su edad, basada en el principio de Lyell, es Pleistoceno tardío. La asociación de moluscos la incluyen en la zona de Turritella maiquetiana, con lo que se postula una edad de Pleistoceno tardío, (Macsotay, 1971). Estas asociaciones y la correlación con la Terraza 1 de la Formación La Blanquilla (de 7 a 10 m de altura) y la terraza marina de la Isla de La Orchila (entre 1 y 3 m de altura) cuyos análisis radiométricos por el método de Th/U indicaron una edad de aproximadamente 131.000 años antes del presente (Schubert, 1976), permiten establecer una edad de Sangamon para el Miembro Punta Piedras. El miembro tardío (más antiguo) no se le ha asignado edad, aun cuando Maloney y Macsotay (1967) asumen una edad similar a la del Miembro Punta Piedras. Sin embargo, las correlaciones que se pueden efectuar, tomando en consideración que en el área del Caribe todas las terrazas calcáreas del Pleistoceno o con predominio de esta litología, se originaron durante el máximo nivel marino transgresivo derivado de los interglaciales, indican: el nivel inferior de terrazas es de edad Sangamon (130.000 años A.P.), y el segundo nivel está relacionado con el interglacial Yarmouth (300.000 - 400.000 años A.P.). Dataciones radiométricas de la segunda terraza de la Formación La Blanquilla, indicaron una edad de 325.000 + 70.000 años A.P., similar a la "Middle Terrace" (25 m de altura), en Curazao, Aruba y Bonaire. La elevación de estas terrazas con respecto al nivel del mar, es similar con la terraza superior de la Formación Tortuga, así como semejantes, son las posiciones con respecto a las terrazas inferiores de edad Sangamon. De acuerdo a esto, podemos correlacionar el nivel superior de la Formación Tortuga con la terraza de la Formación a Blanquilla, esto es 325.000 + 70.000, o edad Pleistoceno medio.

Correlación:Patrick (1959), sugirió la correlación con las terrazas arrecifales en la isla de Margarita (península de Macanao). En González de Juana et al. (1980) se indica también, la posible correlación con las terrazas de la península de Macanao y la península de Araya. En la península de Macanao se encuentran tres terrazas marinas a 30, (18-21), (3-15) m de altura. La más alta compuesta por 1 m de espesor de margas arenosas con Lyropecten arnoldi, suprayacente a una serie de conglomerados aluviales; la segunda terraza (entre 18 y 21 m de altura) se compone de arcillas calcáreas, margas y calizas arenosas fosilíferas, localmente coralinas o con Lyropecten arnoldi, con espesor de 8 a 10 m; y la terraza inferior por arcillas, margas, calizas coralinas y depósitos de playa (Graf, 1972). Esta última terraza fue datada radiométricamente por Th/U por W.S. Moore (en Maccotay y Moore, 1974), en 135.000 - 15.000 años A.P. La terraza marina calcárea de la Formación Castillo de Araya fue datada por el mismo método en 125.000 - 15.000. En ambos casos se utilizaron ejemplares de Sideratrea radians. Por lo tanto el Miembro Punta Piedras de la Formación La Tortuga es correlacionable con la terraza marina inferior de la península de Macanao (isla de Margarita), La Formación Castillo de Araya, la Formación El Manglillo, la Terraza Marina de la Isla de La Orchila (Formación La Orchila), la Terraza Marina I de la Blanquilla (Miembro Falucho). La Terraza Marina del Gran Roque en el archipiélago de Los Roques de edad Sangamon (Méndez, 1985) es correlacionable. Schubert (1976), a su vez, correlaciona la terraza marina de la Orchila (Formación La Orchila) y la terraza marina I de la Blanquilla (Miembro Falucho de la Formación La Blanquilla), con la Terraza Inferior (Lower Terrace) de Aruba, Curazao y Bonaire y la Terraza III de Barbados.

La unidad superior de la Formación Tortuga (Interglacial Yarmouth) se puede correlacionar con la Terraza 2 de la Blanquilla (Pleistoceno medio), y con la Terraza 2 (18-21 m de altura) de la Península de Macanao. Es correlacionable también con las terrazas del Pleistoceno Medio de Curazao (25 m de altura y datación de 400.000 años A.P. aproximadamente), con la Terraza 2 de Jamaica (First Old Sea Cliff), y con las terrazas más altas del "First High Cliff"de Barbados (Código Geológico Venezolano, PDVSA, INTEVEP, 2005).

Paleoambientes: Ambiente marino de arrecifes frangeantes, originados durante las transgresiones del Interglacial Yarmouth, para la terraza más alta (Pleistoceno medio), y el interglacial Sangamon, para la terraza inferior o más baja (Pleistoceno tardío). El miembro superior desarrolló una facies de arrecifes frangeantes detrás de la cual se establecieron facies de bancos someros. El miembro inferior o Miembro Punta Piedras se formó como un arrecife frangeante bordeando las calizas preexistentes más antiguas. El predominio de Acropora palmata indica un ambiente muy somero y con gran nivel de energía. Detrás de la Acropora palmata se desarrollaron colonias de Acropora cervicornis, en un ambiente muy somero de nivel de energía moderado.

Los estratotipos que se encuentran expuestos de las Formaciones: La Tortuga, Cerro Gato y Punta Piedras, de edad Pleistoceno,  representan una sección de referencia para todos aquellos estudios que traten sobre la evolución geológica de la región oriental del país durante el Cuaternario, por lo que se recomienda la conservación de los afloramientos ubicados al sur de la isla La Tortuga, dado su interés geológico, científico y turístico (Consejo de escuela de Geología, Minas y Geofísica, UCV, 2007).

Fauna

Isla La Tortuga
fauna

La fauna silvestre, conformada principalmente por iguanas, lagartos, murciélagos y conejos, pueden ser considerados vulnerables, por la restricción de sus hábitats y el aislamiento. Según Vernet (com. Pers., 2007), se requiere de estudios taxonómicos de estas especies, ya que es bien alta la probabilidad de la existencia de nuevos endemismos. También están presentes en la isla, chivos, gatos salvajes y algunos perros.

Avifauna:
La avifauna de la isla La Tortuga está circunscrita a dos ecosistemas bien definidos: la zona xerofítica y el manglar. Hasta el momento, la lista de las aves de cada uno de estos ambientes se ha caracterizado cualicuantitativamente, mediante los índices de diversidad y equitabilidad, según las expresiones de Shannon-Wienner. La diversidad es una medida que refleja la variedad de taxones (especies) en una comunidad en relación a la abundancia relativa (N° individuos) de cada uno ellos; mientras que la equitabilidad revela la uniformidad en la abundancia en un conjunto de especies, mientras más se acerque a 1, mayor es la uniformidad.

Vale resaltar que en la Isla, se presentan especies que están protegidas por organismos internacionales. Uno es el alcatraz (Pelecanus occidentalis),  el cual presenta la particularidad de que nidifica en un período diferente a los de su contraparte continental. Las poblaciones continentales anidan de diciembre a junio; sin embargo, en la isla pudimos observar parejas con pichones en octubre. Otra especies es el águila pescadora (Pandion halietus), que anida en Norteamérica e inverna en Venezuela; hay avistamientos, al parecer ya confirmados, de anidación en algunos sitios en Venezuela. Los playeros de orden Caradriformes, del cual se han observado dos especies: el playero coleador (Actitis macularia) y el tigui-tigui chico (Tringa flavipes), también están protegidos por la Red Hemisférica de Aves Playeras, de la cual Venezuela es signataria.

Otro grupo interesante es el de la familia Parulidae, muchos de los cuales son migratorios de la región Neártica y pernoctan en islas venezolanas; por ejemplo, la reinita de characos (Seiurus noveboracensis) y miembros de género Dendroica. En la Isla hemos visto y fotografiado una raza residente del canario de manglar (Dendroica petechia aurifrons).

El cuclillo americano (Coccyzus americanus) se constituyó en un nuevo registro para la isla La Tortuga. Debe destacarse también que la raza de tortolita grisácea (Columbina passerina tortuguensis), raza endémica de las islas venezolanas, se le ve en grupos numerosos (cerca 80 ejemplares se pudieron observar), lo cual es un patrón de conducta inusual en las poblaciones del interior del continente, las cuales se les ve en parejas o pequeños grupos familiares.

Hasta el momento se han identificado veinticuatro especies de aves, cuatro de ellas, eminentemente marinas, donde destacan el alcatraz (Pelecanus occidentalis), pues presentan, al menos, una colonia de nidificación en los manglares de una laguna situada al sur de la isla, llamando la atención, a su vez, pues anidan hasta finales de año (en el mes de octubre aún se veían pichones con plumón natal en los nidos), y no de enero a junio, como lo hacen las poblaciones del litoral continental (Marín, 2006).

En total se han inventariado diez especies migratorias, nueve del Neártico y una migratoria de las Antillas (Tyrannus dominicensis). El cuclillo americano (Coccyzus americanus), migratorio de Norteamérica, es un nuevo señalamiento para la isla (Marín, 2007). Hay dos especies de colibríes, el colibrí anteado (Leucippus fallax richmondi), y el tucusito rubí (Chrisolampis mosquitus), este último, uno de los colibríes más hermosos del país.

Uno de los aspectos más relevantes, son los registros de razas endémicas (se encuentran sólo en la isla, principalmente al sur), donde destacan la del perico cara sucia (Aratinga pertinax tortugensis), la reinita (Coereba flaveola ferryi), la paraulata (Mimus gilvus rostratus), tordillo común (Tiaris bicolor tortugensis).

Se puede considerar esta avifauna como vulnerable, pues sus hábitat son muy restringidos, y sobre todo por las mismas características fitofisiográficas de la isla, en cuanto a diversidad de hábitat y aislamiento (Marín, 2006).

Tortugas marinas:
Hasta el momento, se ha confirmado la presencia de cuatro especies de tortugas marinas para la Isla La Tortuga: Chelonia mydas (tortuga verde), Eretmochelys imbricata (carey), la Caret ta caret ta (caguamo), así como un nuevo registro de distribución para la isla de Dermochelys coriácea (cardón), avistándose un número importante de nidos y rastros en la gran mayoría de las playas visitadas en la isla, a saber: Punta Delgada Este, Playa Caldera, Punta Ranchos Este, Punta Ranchos Oeste, Punta El Olivo, Punta Arenas, Los Tortuguillas y Cayo Herradura.

Fauna ictiológica:
En la estrecha faja de aguas someras existente a todo lo largo de la costa sur y especialmente, en la barrera arrecifal, a partir de la cual se inicia la brusca caída  a grandes profundidades, domina la fauna ictiológica, típica de este tipo de formaciones en todo el Caribe y son especialmente conspicuos: los loros,  sangradores, los pequeños meros, cunas y pargos. Sobre los fondos profundos, se capturan: dorados, petos, diversas especies de cabañas o carachazas, peces vela o palagares. Igualmente se ven numerosos grupos de delfines.

En la amplia plataforma septentrional, estos peces oceánicos están sustituidos por otros, como: la barracuda y son abundantes algunas especies pelágicas como el  Catako, Selar crumenophthalmus. También se explota la langosta en éstas áreas someras. En conjunto, la fauna marina es intermedia ante la típica de las islas oceánicas con gran desarrollo de arrecifes coralinos y las de la plataforma afectada directamente por el fenómeno de surgencia costera. Así por ejemplo, en la Isla La Tortuga, ya no se encuentran los grandes cardúmenes de sardinas Sardinilla aurita, que son tan comunes entre la isla de Margarita y la costa continental.

Se estima que el raborrubio, el catako, la picúa, el pargo, mero, el corocoro, carite, la cabaña y las rayas, son las especies comerciales de mayor captura. Los investigadores de la Fundación La Tortuga, también han detectado capturas furtivas de botutos y tortugas marinas, especies protegidas y en peligro de extinción.

Corales:
Los corales más comunes alrededor de la isla son: los orejones Acropora palmata y los cachos ‘e venao, A. cerviconis. También son frecuentes las “mucuras” de las especies Diploria strigosa, D. clivosa y Colpophyllia natans. El coral de fuego Millepora complanata, extensas  praderas de M. alcicornis, algunos parches de Montastrea annularis y alguna formación aislada de: A. prolifera, otro coral relativamente común es Porites astreoides.

El aspecto más interesante de estos corales, es que la mayoría, por no decir la casi totalidad de las formaciones de orejones y cachos é venao, están muertas, así sucede por ejemplo al sur de la punta Oriental y en toda la barreara arrecifal situada al norte del Tortuguillo del este. En muchos casos las formaciones muertas de Acropora palmata, están colonizadas por el coral de fuego Millepora complanata  que junto con M. alcicornis forman extensas praderas en algunas zonas.

Los fondos de arenas blancas y limpias, dominan una importante extensión alrededor de la isla y son particularmente extensos al occidente y al norte. En las proximidades de barreras arrecifales del norte, son abundantes los fondos de cascajo con fragmentos de corales, principalmente de Acropora cerviconis. Las praderas de hierbas marinas, están focalizadas, siendo extensas y frondosas en la zona occidental.

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